viernes, 16 de enero de 2009

VENUS EN ARIES

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Venus en Aries suele venir de un pasado en la niñez
en el que fue querido y buscado con cierta ansia o ganas
de que venga o de que nazca.
Posteriormente, también se le quiere,
pero no siempre para lo que una quiere y aquí empiezan los problemas.

Acostumbrada como está la persona a que le quieran
--también a que le manden que es una forma de mostrar el querer--,
empezará a no querer hacer lo que no quiere porque le disgusta,
normal.
Pero claro,
la costumbre de que le quieran puede ser tan grande y grata
--porque le han querido más o menos bien o muy bien--,
que la persona aprende y sabe perfectamente lo que le disgusta,
lo que le parece feo, lo que le repulsa, lo que no quiere ver ni en pintura,
pero tendrá dificultades para saber lo que élla misma quiere.
Es su manera de autoafirmarse
--negando parte de la realidad,
negándose u oponiéndose en general a todo lo que no le guste--,
cuando no es capaz de afirmarse de otro modo,
queriendo, sumando, afirmando.

Por otro lado,
cuando te muestran el querer de un modo desagradable y malamente,
ocurre lo parecido,
que la persona se negará y se negará entorpeciendo el querer de los demás.
El problema es el mismo que en el caso anterior,
pues aprenderá a saber lo que no quiere,
pero lo que sí… ¿qué será éso?

Algún día, tarde o temprano, querrá algo, y claro,
tan pocas cosas tiene claras que quiere,
que la impulsividad y la impaciencia es muy fácil que aparezcan.
Sus quereres casi siempre serán pocos
–a menos que otros signos más ambiciosos tengan fuerza--,
pero lo que quiera lo querrá ya, ¿para qué esperar?.
Claro, en el primer caso que hablamos antes,
la persona es más probable que,
a pesar de sus personales quereres o ganas,
pueda respetar si no comprender a otras personas que no quieran lo mismo
o no quieran igual.
Pero las del segundo caso,
que vienen de gritos, amenazas y maltratos variados,
será más probable que te arrollen y lleven por delante
si te opones a lo que quieren.

En general, para todos los casos,
Venus en Aries inclina a la impulsividad
y a la impaciencia como hemos dicho,
a expresar lo que le sale de los sentimientos de un modo directo,
espontáneo y con dificultades para ocultarlos.
Por esto suele gustarle moverse, hacer cosas, saltar, bailar, jugar,
desconfiando de quienes no se expresan libremente ocultando al Niño que llevan dentro.

Disposición a nuevas experiencias, nuevas relaciones, a enamorarse a primera vista,
a cambiar de rumbo siguiendo un nuevo camino.
Con malos aspectos suele presentar tendencias egoístas e infantiles en sus relaciones,
modales bruscos, falta de refinamiento, radical, competitivo,
exigente y egocéntrico en sus peticiones.
Dado que el rencor, salvo otras influencias planetarias,
no suele estar en la lista de lo que hay que trabajarse,
el mal genio tiende a descargase como un rayo en una tormenta de verano.